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El Diario del Maule Sur
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Opinión 02-04-2020
Un sueño cumplido (Primera parte)
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Escribir un libro es casi como tener un hijo. Todo aquel que ha experimentado tamaña experiencia, sabe, que por más pequeña o simple que sea la obra, por más que sea leído luego por un público reducido o no, produce un antes y un después en el autor. Y cuando esa obra cuenta la vida de un grande, de alguien que ha recorrido los caminos de la solidaridad, el arte, lo humano en las primeras filas, modifica placenteramente también a los que rodean la experiencia de esa obra.
Con Horacio Bascuñán hablamos mucho estas cosas, y coincidimos siempre en eso de romper el estricto valor de la obra de arte, que muchas veces se le concede tan solo al objeto artístico, borrando toda la historicidad que ponen en juego no solo el autor al momento de crear la obra, sino también los receptores de dicho trabajo. De manera que el libro no es solo vivencia y regocijo para el autor, sino que tiene muchas piezas que soportan y construyen, ese rompecabezas gigante.
En mi caso puedo nombrar a muchos y muchas que se han acercado desinteresadamente a dar su testimonio, a dejar sus aportes, a acompañar con contactos, con anécdotas, todo sirve.
Linares me abrió las puertas de su alma para recorrer aquellos caminos de juventud de Horacio, pude visitar su escuela, su barrio, su gente, sin importar las diferencias ideológicas o filosófico-sociales que cada comunidad tiene.
Me traje de Linares, los perfumes que Horacio pone en sus textos, el calor del campo que de sus poemas fluye, el abrazo sentido de familia y amigos, las historias que el tiempo no ha podido borrar, la tristeza de su amigo asesinado.

En 2018, el escritor Argentino, Julio Ferrer, reconocido por sus libros Osvaldo Bayer Íntimo el eterno libertario, Stella Calloni una cronista de la historia, El oficio de periodista, entre otros y a quien conocí en la casa de Osvaldo Bayer, tuvo la amabilidad de acompañarme en una visita a Horacio Bascuñan y compartir una cena en familia. Ese día, Julio convenció a Horacio de la necesidad de que sea editada la obra poética del linarense, ya que durante años se resistió a ser publicado, planteando que sus poemas necesitan ser leídos en voz alta, no en un libro.
En el prólogo que escribió Julio Ferrer, recuerda esos momentos.

Cuando llegó la hora de despedirnos con Germán, luego de haber disfrutado una noche cautivante, llena de emociones y mucho aprendizaje, le plantee a Horacio que su vida merecía hacerse libro y también publicarse una especie de Antología de sus poemas, para que las distintas generaciones pudieran conocerlo y que la palabra escrita era una buena herramienta para esa futura misión. Mi amigo captó enseguida mi intención, y sin dudarlo le dije a Horacio que Germán era la persona indicada para dicho trabajo. El viejo poeta me miró y observé en su mirada inquieta cierta aprobación y nos despedimos con la promesa de que ese futuro libro, en algún momento llegaría.
A los meses de ese encuentro, Germán comenzó a trabajar con Horacio en sus memorias y al rescate de sus poemas. Fueron meses de arduo trabajo, donde además Germán viajó a Linares, Chile, y pudo conversar con antiguos compañeros y conseguir la Bitácora de viaje (de puño y letra) de Horacio, que escribió mientras cruzaba la Cordillera para llegar a la Argentina.
El esfuerzo dio sus frutos y hoy podemos disfrutar de este libro reversible, escrito con lenguaje sencillo y pedagógico por la pluma del querido amigo Germán Gorosito: Horacio Bascuñán. La voz de la sombra y Talabarterías y otros poemas.
En este trabajo el lector podrá encontrar vida y obra de un personaje imprescindible de nuestra América: Horacio Bascuñán, un poeta de la revolución.

Enseguida la editorial Argentina Puntoaparte se sumó al trabajo y también lo hizo la editorial Peruana Yachay book, de mi compañero y editor, el escritor peruano Juan Jesús Güere Porras. En la Patagonia se espera la declaración de interés cultural esta obra, como también será solicitado en el hermano país del Perú. Ojalá las autoridades de la hermosa ciudad de Linares se adhieran a este reconocimiento, puesto que Horacio ha llevado la historia de su pueblo a cada lugar que pisó, presentándose con orgullo como Linarense y chileno, antes que nada.
En un pasaje del libro Horacio recuerda su infancia en Linares, su amado pueblo:


(Germán Gorosito, escritor argentino)
Prensa El Heraldo | Imprimir | 538
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