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El Diario del Maule Sur
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Hoy
Opinión 19-01-2021
UNA NUEVA CONSTITUCIÓN Y RÉGIMEN POLÍTICO
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El proceso constituyente, abierto y plural, debiese constituirse en la base fundamental que modifique las bases del nocivo sistema político imperante, capitalizando los nuevos ejes de un nuevo régimen político más democrático, que le dé fluidez y aire al sentir ciudadano a través de una nueva carta fundamental.

Por otro lado, se percibe el rol que tendrán los independientes en este proceso, que si bien podrían lograr una alta votación de castigo respecto del universo electoral, esta sería insuficiente para lograr los cambios necesarios, pues no tendrían la fuerza política para cerrar los cabos sueltos de esta ruta constituyente que son de largo aliento.

Esto es así, ya que al frente están los poderes fácticos imperantes, por ejemplo: el tribunal constitucional, los quórums de los 2/3, y otros, como es una oposición política con escasa votación, pero sin duda decisiva para dirimir las dinámicas del juego de los intereses corporativos que estarían presentes por mucho tiempo.

Desde esta perspectiva, lo esperado es estar preparados para este oscuro panorama que se viene, siendo relevante desplegar la madurez cívica y aprovechar la institucionalidad vigente para organizar estas ideas y darles el sentido que se merece, ya que desde allí se construirán los nuevos pasos hacia una nueva democracia efectiva, basada en un nuevo modelo político que le de sustentabilidad a todas ellas.

La legítima carta fundamental, responsable del sentir mayoritario desde su génesis, deberá cerrar este circuito constituyente en el espíritu de las demandas sociales a través del estallido social. Pero los efectos adversos del tradicional sistema político, pondrían en riesgo los intentos promisorios de una fuerza ciudadana bien inspirada en el derecho social, hasta hoy presentes en el discurso, pero sin duda muy primarios y a la vez elementales para la viabilidad del futuro político anhelado.

En conclusión, si se persiste en este antaño esquema político actual, caracterizado por un fuerte y pernicioso hiperpresidencialismo, que ha dado muestras de desligitimidad, escasa gestión y desencuentro entre los actores de la actual institucionalidad, fracasaría el diálogo social y daría pie a los aventurados atisbos caudillistas y populistas de siempre, representados por intereses de minorías que podrían echar por tierra las anheladas esperanzas de los ciudadanos.

Este hábitat, que acoge contrariamente al sentir ciudadano, amerita una nueva organización y conducción de los anhelos de la base social, de lo contrario pensar en un pacto social que garantice el equilibrio de las fuerzas podría transformarse en una mera ilusión.

Entonces, no solo la construcción de una nueva constitución es un paso fundamental, sino que previo a ello, e incluso a la par, para ser consistente y darle viabilidad a estas demandas sociales, es vital transformar este débil sistema político en uno con la coherencia y fortaleza a la altura de este empeño constituyente inicial para que no todo este esfuerzo resulte en vano.


Rodolfo Castro, Ingeniero Comercial
MBA en lede Business School
Prensa El Heraldo | Imprimir | 472