REMEMBRANZAS DE “EL GALLO DE ORO”

13-05-2021


Viajar en el tiempo es un ejercicio virtuoso porque de algún modo destaca los valores insertos en los recuerdos que animan a evocarlos frecuentemente para bien del alma, basta poner en reversa para acercarnos a los diferentes episodios de nuestra vida.
Bajo la bruma de una afiebrada mente ocasionada por el contagio del famoso virus, innombrable por su devastadora trayectoria, pensé mucho en aquellos tiempos donde el fervor juvenil nos presionaba para apresurar el paso, y pasar un ratito a disfrutar de un helado y escuchar música en “El Gallo de Oro”. El tragamonedas trabajaba a toda marcha para deleitar las preferencias de los temas en boga. Con el tiempo supe que ese aparato tenía un nombre raro que sonaba como burlitzer o algo así.
El local era bien especial, a un costado las mesas y bancas acopladas, dispuestas como el carro de un tren, separados de tal manera que una simple división, el respaldo de las bancas, conformaban el ambiente con un pequeño toque de privacidad, juntos pero no revueltos .El Gallo de Oro era la cita, el descanso, el esparcimiento, la brisa refrescante de un pequeño aro a mitad de camino, especialmente los miércoles de ese entonces que eran de media jornada escolar.
Es difícil graficar la emotividad que se siente al volver a instalarse en ese local escuchando a cantantes cuyas voces y melodías emergían de un pequeño disco 45 single que al girar desplegaban una energía que alegraba el corazón a pesar de que no se entendía el idioma era un elemento más para encantarse con el enigma de que lo ignorado se adivina y también se ama.
Recuerdo a Rosita, una de las anfitrionas de ese distendido local. Ella siempre amable, nuca se incomodó con nuestras estridentes conversaciones y alocadas risas. Comprendía que era propio del matiz juvenil, el amable ejercicio de incorporar al ambiente esa cosa linda que significa crecer en la vida desde la adolescencia, donde los problemas no van más allá de una mala nota en la escuela, un desengaño amoroso o un enamoramiento casual. Las sensaciones caen a chorro por las múltiples capas del ánimo , un poco de todo: desidia, apatía, rebeldía, incomprensión, entusiasmo, caprichos a corto plazo, penas de amor, etc etc. Pero se olvida todo al saborear un helado fabricado en el mismo lugar. Y eso era perfecto, sólo alegría al compás del disco preferido y si alcanzaban las monedas para el segundo barquillo y la segunda canción., mucho mejor.
Dentro de mis febriles recuerdos la frescura de esos helados animaban mi espíritu y los dolores pasaban a segundo plano. Me pregunto si la naturaleza de nuestro organismo es tan sabia que recurre hasta los recuerdos para bajar la intensidad de ese calor que agobia, de la desesperación de sentirse reducida a la expresión del dolor, de lo incierto que aparece el futuro:¿viviré hasta mañana?, ¿resistiré esta avalancha de diversos malestares? Y aunque siempre le temí a la muerte , en esta ocasión no me asustó.. Mi principal preocupación era cómo aliviar la tristeza de mis seres queridos. Pero morir, era como escapar de todo, así de simple, como si Dios pusiera su mano en nuestro pecho para alejar todo terror, sólo calma , luego se adormecen los sentidos para que el organismo fabrique defensas por todos lados desplazando poco a poco la fortaleza del enemigo multiplicado pero reducido y combatido al fin.
No todo ha sido malo, surgió como un rayo esperanzador la fraternidad, generosidad y cariño de los vecinos, de los amigos, de la familia. Uno a uno aportaron su cuota de amor y ayuda. Fue lo más importante para lograr la recuperación y vencer pequeñas grandes dificultades. Y algo tan hermoso que resultó recibir el cariño de mis compañeros de la Promoción 67 del Instituto Politécnico, con los que mantengo asiduo contacto gracias a la tecnología, a pesar de las distancia seguimos unidos. Me emociona pensar en ese manantial de bondad que nació de cada uno de ellos y que fue tan poderoso que alineó los astros del universo para que escaparan los dolores y la tristeza dejando para siempre un amplio manto de gratitud.
La vida gratifica de muchas maneras, hay que derrotar al pesimismo y pensar en todo lo positivo, lo único negativo que vale en este tiempo es el PCR.

Tily Vergara


http://www.diarioelheraldo.cl/noticia/remembranzas-de-el-gallo-de-oro | 27-07-2021 08:07:42