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Monday 09 de March del 2026
Editorial 24-02-2026
La vida en un minuto

Perder un minuto parece insignificante. Un minuto se escapa entre el parpadeo y la respiración, entre la notificación que distrae y el pensamiento que se desvanece. Sin embargo, en ese instante mínimo puede caber la vida entera. Un minuto basta para decir “te quiero” o para callarlo y arrepentirse después. Un minuto puede ser la diferencia entre tomar el tren o quedarse en el andén, entre salvar una oportunidad o dejarla pasar.
La prisa nos hace creer que un minuto no vale nada, que es apenas un fragmento descartable. Pero la verdad es que cada minuto es un universo: contiene la posibilidad de un abrazo, de una sonrisa, de un silencio compartido. Perderlo no es solo dejarlo ir, es renunciar a la intensidad de lo que pudo haber sido.
La vida no se mide en años ni en décadas, sino en esos minutos que recordamos: el minuto en que alguien nos miró con ternura, el minuto en que decidimos cambiar de rumbo, el minuto en que comprendimos que estábamos vivos.
Quizás deberíamos aprender a perder menos minutos y a vivir más en ellos. Porque la vida, al final, no es otra cosa que una sucesión de instantes que, si los dejamos escapar, se convierten en ausencia. Y si los habitamos, se transforman en eternidad.
La prisa nos hace creer que un minuto no vale nada, que es apenas un fragmento descartable. Pero la verdad es que cada minuto es un universo: contiene la posibilidad de un abrazo, de una sonrisa, de un silencio compartido. Perderlo no es solo dejarlo ir, es renunciar a la intensidad de lo que pudo haber sido.
La vida no se mide en años ni en décadas, sino en esos minutos que recordamos: el minuto en que alguien nos miró con ternura, el minuto en que decidimos cambiar de rumbo, el minuto en que comprendimos que estábamos vivos.
Quizás deberíamos aprender a perder menos minutos y a vivir más en ellos. Porque la vida, al final, no es otra cosa que una sucesión de instantes que, si los dejamos escapar, se convierten en ausencia. Y si los habitamos, se transforman en eternidad.
Freddy Mora | Imprimir | 291
