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Friday 16 de October del 2026
Opinión 02-10-2026
Abraham Aburman Chajtur Corazón generoso y sin límites de bondad *Belén (Palestina) 1889 +Linares (Chile) 1971


(Manuel Quevedo Méndez)
Don Abraham, nació en Belén (Palestina) en 1889; llegando a Chile en 1911. Desde joven se dedicó al comercio ambulante; posteriormente establecido, en Lautaro con Independencia, Tienda “La Paloma”.
La tienda, como la mayor parte de los establecimientos de la época, representaba su nombre por una figura (ícono). Así, recordamos Tienda “La Bola de Oro”, Ferreterías “El Serrucho” y “El Candado”, Zapatería “El Gallo”, entre otros. En explicación de Neruda, fácil de ubicar, para todos los habitantes.
Desde un comienzo se esforzó por lograr una situación económica estable, para abrirse paso en la vida, y luego preocuparse -con sencillez y espontaneidad características- a ayudar y cooperar desde el anonimato, a cientos de personas que solicitaban respaldo y/o apoyo. Siempre estuvo ahí, voluntariamente.
Destacó por su generosidad, que instituciones como Líster Rossel, Hogar de Ancianos, Hogar de Niños, Hospital Base, Buen Pastor; Deportivo “Abraham Aburman”, del Centro Penitenciario de Linares.
Iniciador de la Cámara de Comercio; en todas ellas, supieron de la bondadosa y desinteresada generosidad de este buen hombre. Sencillo, noble y patriota en sus donaciones con la desgracia ajena.
En su generosidad y entusiasmo no hubo límites; por ello había una estimación general de los habitantes de Linares para Don Abraham, por las obras que él patrocinó y apoyó económicamente.
Con bastante frecuencia visitaba la Cárcel de Linares, llevando consuelo a quienes estaban privados de libertad. Allí se notó, desde siempre, su preocupación por el deporte. No había competencia deportiva en la ciudad, cuyos trofeos (que donaba con mucho agrado) llevaban su nombre; motivando y contribuyendo la práctica deportiva y al buen estado físico de la juventud. En su reconocimiento, los deportistas internos fundaron el “Club Deportivo Abraham Aburman”
Hombre que fundió su vida con Linares, en su desarrollo, su trabajo, en el ritmo provinciano y acogedor, con el cual palpitaba y se identificaba de corazón. Recorrió, paso a paso calles y poblaciones, los pueblos y valles de la zona, en su trabajo diario, duro y agotador. Ahí aprendió a conocernos, a apreciarnos y a querernos. Se hizo uno de nosotros, entregó al pueblo sus sueños, esperanzas, trabajo y parte de su vida.
“La Quimera”, que generosamente regalara a la ciudad -con motivo del 150° aniversario de Linares- y ubicada en la esquina sur-oriente de Plaza de Armas, representa el agradecimiento para la ciudad que supo acogerle, con el mismo cariño que él prodigara a sus habitantes e instituciones.
Desde su actividad comercial, entregó sus mejores esfuerzos, mucha constancia y seriedad, llegando a constituirse en uno de los más prestigiados comerciantes de Linares. Sin embargo, Don Abraham fue mucho más que su trabajo de comerciante. Fue un hombre bondadoso. Amigo de los humildes y desvalidos; un corazón abierto para recoger las desesperanzas y sufrir con los sufrimientos del ser humano.
Símbolo de la generosidad. Debe ser uno de los pocos hombres -de nuestra ciudad- que ha sido fiel reflejo de lo que es la bondad. Ejemplo claro de amor al hermano que ha caído; de lo cual hay testimonios de sus visitas, cada domingo, llevando el consuelo a quienes estaban privados de libertad.
“Uvas regaló señor Abraham Aburman a recluidos de la cárcel”. “Una vez más, el señor Abraham Aburman tiende su mano cariñosa, obsequiándoles a los recluidos de la Cárcel de esta ciudad, doce cajas de uvas”. Y se agrega, señalando que “los reclusos agradecen sinceramente, este noble y humanitario gesto del señor Aburman y ojalá esta acción sea imitada por otras personas”. Acciones como estas, abril de 1949, invitan a una reflexión de la comunidad.
Hombres como Don Abraham Aburman Chajtur levantan el nivel moral de los pueblos y enseñan lo que es la vida: no buscar las riquezas materiales, sino un continuo batallar por la defensa y ayuda a los desvalidos. En la persona de don Abraham, estuvo y está el espíritu y el esfuerzo de la raza árabe, que vino a darnos lección de trabajo y comercio, desde los comienzos de su llegada a nuestra ciudad; lo cual se reflejaba en su silueta bonachona y cariñosa.
Bastaba verlo, para darse cuenta que a este buen hombre no le preocupaba la riqueza, pues vivió con una sencillez envidiable, llena de hidalguía y de una generosidad que entregaba junto a su esposa. Y mientras más pasa el tiempo, más se agranda y enaltece la silueta de don Abraham.
La ciudad de Linares y la colonia árabe debe sentirse orgullosa de contar con esforzados comerciantes, que ayudan a construir, a progresar y engrandecer los pueblos en que viven.
Don Abraham, nació en Belén (Palestina) en 1889; llegando a Chile en 1911. Desde joven se dedicó al comercio ambulante; posteriormente establecido, en Lautaro con Independencia, Tienda “La Paloma”.
La tienda, como la mayor parte de los establecimientos de la época, representaba su nombre por una figura (ícono). Así, recordamos Tienda “La Bola de Oro”, Ferreterías “El Serrucho” y “El Candado”, Zapatería “El Gallo”, entre otros. En explicación de Neruda, fácil de ubicar, para todos los habitantes.
Desde un comienzo se esforzó por lograr una situación económica estable, para abrirse paso en la vida, y luego preocuparse -con sencillez y espontaneidad características- a ayudar y cooperar desde el anonimato, a cientos de personas que solicitaban respaldo y/o apoyo. Siempre estuvo ahí, voluntariamente.
Destacó por su generosidad, que instituciones como Líster Rossel, Hogar de Ancianos, Hogar de Niños, Hospital Base, Buen Pastor; Deportivo “Abraham Aburman”, del Centro Penitenciario de Linares.
Iniciador de la Cámara de Comercio; en todas ellas, supieron de la bondadosa y desinteresada generosidad de este buen hombre. Sencillo, noble y patriota en sus donaciones con la desgracia ajena.
En su generosidad y entusiasmo no hubo límites; por ello había una estimación general de los habitantes de Linares para Don Abraham, por las obras que él patrocinó y apoyó económicamente.
Con bastante frecuencia visitaba la Cárcel de Linares, llevando consuelo a quienes estaban privados de libertad. Allí se notó, desde siempre, su preocupación por el deporte. No había competencia deportiva en la ciudad, cuyos trofeos (que donaba con mucho agrado) llevaban su nombre; motivando y contribuyendo la práctica deportiva y al buen estado físico de la juventud. En su reconocimiento, los deportistas internos fundaron el “Club Deportivo Abraham Aburman”
Hombre que fundió su vida con Linares, en su desarrollo, su trabajo, en el ritmo provinciano y acogedor, con el cual palpitaba y se identificaba de corazón. Recorrió, paso a paso calles y poblaciones, los pueblos y valles de la zona, en su trabajo diario, duro y agotador. Ahí aprendió a conocernos, a apreciarnos y a querernos. Se hizo uno de nosotros, entregó al pueblo sus sueños, esperanzas, trabajo y parte de su vida.
“La Quimera”, que generosamente regalara a la ciudad -con motivo del 150° aniversario de Linares- y ubicada en la esquina sur-oriente de Plaza de Armas, representa el agradecimiento para la ciudad que supo acogerle, con el mismo cariño que él prodigara a sus habitantes e instituciones.
Desde su actividad comercial, entregó sus mejores esfuerzos, mucha constancia y seriedad, llegando a constituirse en uno de los más prestigiados comerciantes de Linares. Sin embargo, Don Abraham fue mucho más que su trabajo de comerciante. Fue un hombre bondadoso. Amigo de los humildes y desvalidos; un corazón abierto para recoger las desesperanzas y sufrir con los sufrimientos del ser humano.
Símbolo de la generosidad. Debe ser uno de los pocos hombres -de nuestra ciudad- que ha sido fiel reflejo de lo que es la bondad. Ejemplo claro de amor al hermano que ha caído; de lo cual hay testimonios de sus visitas, cada domingo, llevando el consuelo a quienes estaban privados de libertad.
“Uvas regaló señor Abraham Aburman a recluidos de la cárcel”. “Una vez más, el señor Abraham Aburman tiende su mano cariñosa, obsequiándoles a los recluidos de la Cárcel de esta ciudad, doce cajas de uvas”. Y se agrega, señalando que “los reclusos agradecen sinceramente, este noble y humanitario gesto del señor Aburman y ojalá esta acción sea imitada por otras personas”. Acciones como estas, abril de 1949, invitan a una reflexión de la comunidad.
Hombres como Don Abraham Aburman Chajtur levantan el nivel moral de los pueblos y enseñan lo que es la vida: no buscar las riquezas materiales, sino un continuo batallar por la defensa y ayuda a los desvalidos. En la persona de don Abraham, estuvo y está el espíritu y el esfuerzo de la raza árabe, que vino a darnos lección de trabajo y comercio, desde los comienzos de su llegada a nuestra ciudad; lo cual se reflejaba en su silueta bonachona y cariñosa.
Bastaba verlo, para darse cuenta que a este buen hombre no le preocupaba la riqueza, pues vivió con una sencillez envidiable, llena de hidalguía y de una generosidad que entregaba junto a su esposa. Y mientras más pasa el tiempo, más se agranda y enaltece la silueta de don Abraham.
La ciudad de Linares y la colonia árabe debe sentirse orgullosa de contar con esforzados comerciantes, que ayudan a construir, a progresar y engrandecer los pueblos en que viven.
Freddy Mora | Imprimir | 136


