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Monday 10 de August del 2026
Opinión 14-07-2026
CARTA A PABLO

Querido Pablo:
Deseo fervientemente que estés conforme y feliz en ese plano donde todos iremos, algún día.
He pensado mucho en ti. Más aún, en este día de lluvia y viento. Puedo observarte a través de mi ventana; tu boina, tu manta, tu imponente figura de eterno poeta. En tu espacio favorito, la lluvia, que fue la compañera de tu infancia, que humedeció tu espíritu ante la gran encrucijada del destino, donde optaste por las letras y las sublimes metáforas. Así te veo, amigo Pablo.
Tengo la suerte de haberme emocionado con tus versos en las diversas etapas de mi vida. En un principio, no entendí mucho su emotivo contenido, pero me fui familiarizando, poco a poco, con tu estilo. Es como apreciar una pintura, cuyo significado no resalta inmediatamente a la vista, hay que detenerse en la profundidad del mensaje, revestido de imagen y palabras. Pero al pisar firmemente ese territorio, llega la sintonía de cada detalle con ideas y sentimientos propios, semejante a la claridad de un naciente día de primavera, después de una incierta noche.
Con el tiempo, me he enterado de esa amplia trayectoria, como tus viajes, contenidos de nostálgicas experiencias, trabajo diplomático, famosos amigos arrebatados por la guerra, bohemia, experiencias amorosas, tú lo sabes bien. Todo para llegar al espacio propicio y disfrutar, al fin, tu permanencia en Isla Negra, ese idílico lugar donde reposas junto a tu amada Matilde. El mar es testigo de tu eterno descanso. Se cumplió ese anhelo; puedes gozar este logro con la pequeña inquietud de volver a vivir solamente lo bueno, porque sé de tus malos momentos, mas no viene al caso recordar.
Entendí tu disposición a lamentar lo que le sucede a la gente, quienes sufren injusticias, así padeciste sus dolores y dedicaste parte de tu obra a ensalzar la grandeza de sus aspiraciones, muchas veces frustradas, postergadas y anuladas en el tiempo, siempre brindaste con tus versos el aliento esperanzador, más que compasivo, más bien, compartido.
Mucho de ello fue presa de críticas y maledicencias; eso tiene corto plazo. Lo que importa es cómo te recuerdan en el resto del mundo, porque acá en tu país amado, veo con amargura cómo tratan de anular tu trayectoria en la bajeza de las críticas innecesarias que, afortunadamente, ni siquiera enlodaron tu calzado.
Destacaste la belleza del paisaje de nuestra patria, los amores, las tristezas y los anhelos de las personas con la habilidad del arquitecto que diseña el edificio de la gran prosa. Y con el paso del tiempo, tu figura será más imponente y querida de verdad, como sucede con los seres que en la historia han dejado una imborrable huella.
La sombra del materialismo, no permite a la humilde violeta esparcir su perfume, modestamente, a pesar de ser tan pequeña. Es necesario que algo de ello llegue a todos lados, así sería distinto, que la paz derrotara a la vanidad y a la ambición ¿Qué te parece?
Querido amigo Pablo, cada día se hace más corto el camino hacia la vejez, y recuerdo tu oda: “Yo no creo en la edad. /Todos los viejos llevan en los ojos un niño, /y los niños, a veces, /nos observan como ancianos profundos.” Es la verdad, puedo acreditarlo.
Cuando alguna persona atina a recordar algún verso tuyo, no va más allá de “Puedo escribir los versos más tristes esta noche ...” y no siguen. Me apena que no se explayen hasta el último verso de ese poema..”aunque sea el último dolor que ella me cause y estos sean los últimos versos que yo le escribo…..” De principio a fin hay un lamento de nostalgia conmovedor, lo que supiste reflejar magistralmente, pero que muy pocos recuerdan.
Eso me entristece, querido Pablo. Pero, “¿Para qué hablar de cosas tristes? a ti menos que a nadie debe afligir mi voz” (como le dijiste a tu hermana Laura).
Te confieso mi oda preferida..
Ella me ayuda cuando me siento acongojada y como te admiro tanto, la comparto a quien lea esta humilde carta para expresarles, que tus versos alientan, acompañan y enternecen a quien desea entrar en su contenido.
ODA A LA VIDA. La noche entera/con un hacha/me ha golpeado el dolor,/pero el sueño/pasó lavando como un agua oscura/piedras ensangrentadas./ Hoy de nuevo estoy vivo./ De nuevo te levanto, vida/ sobre mis hombros./ Oh vida copa clara/de pronto te llenas de agua sucia,/ de vino muerto,/ de agonías, de pérdidas,/ de sobrecogedoras telarañas,/ y muchos creen/ que ese color de infierno/guardarás para siempre./ No es cierto./ Pasa una noche lenta,/ pasa un solo minuto/ y todo cambia./ Se llena de transparencia la copa de la vida./ El trabajo espacioso nos espera./ De un solo golpe nacen las palomas./ Se establece la luz sobre la tierra./ Vida, los pobres poetas te creyeron amarga,/ no salieron contigo de la cama/ con el viento del mundo./Recibieron los golpes sin buscarte,/ se barrenaron un agujero negro/y fueron sumergiéndose en el luto/ de un pozo solitario./ No es verdad, vida/ eres bella como la que yo amo/ y entre los senos tienes olor a menta.
Supiste reflejar la debilidad del ser humano ante los tropiezos cotidianos, pero siempre la luz de la esperanza, nos revive, poco a poco.
Por eso, querido Pablo, mi amigo y compañero de soledades, te siento tan cerca, especialmente en esta tarde de invierno, donde la lluvia trae tu presencia en esas inefables gotas que repiten tu nombre.
Tily Vergara
Freddy Mora | Imprimir | 400
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