sábado 19 de junio del 2021
El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Hoy
Opinión 11-06-2021
CENTENARIO DE LA ESCUELA DE ARTILLERIA DE LINARES


Continuamos dando a conocer los orígenes de la fundación de la Escuela de Artillería de Linares, desde los primeros afanes de los linarenses, su creación en 1921 y hasta 1930, cuando se consolida en la Provincia y el país. (De nuestro libro inédito, Historia Militar de Linares)
CAPITULO 9
SE RESUELVE LA EDIFICACIÒN DEL CUARTEL
Junto al decreto que aceptaba la donación del terreno hecha por los linarenses para edificar el cuartel, se adjuntó un oficio del Ministro dirigido al Comandante General de Armas, a fin que se procediese en el más breve plazo a la inscripción del terreno a nombre de fisco y, a la vez, destinar del presupuesto de 1911, los fondos para la construcción del Cuartel, en la III División.
En abril de 1911 el Intendente Juan A. Benítez, informó a la ciudadanía que viajaría a Santiago a reunirse con autoridades de gobierno, para que se determinara a la brevedad, la edificación del Cuartel, en los terrenos ya disponibles. Recordó y valoró los esfuerzos de don Luis Urzúa Vicuña con este objeto. Uno de los puntos a definir era la pronta destinación de un ingeniero para la ejecución de los cálculos preliminares del inmueble.49
Las diligencias del Intendente fueron efectivas, por cuanto el Ministro de Guerra Ramón León Luco, le envió un telegrama expresándole el inicio de “Gestiones cambio árboles Vivero de ésa al Membrillo para iniciar construcción cuartel con fondos de este año. Presupuesto fondo próximo año consultarán terminación”.
En julio de 1911, nuevas y entusiastas noticias llegaron a Linares en relación al Cuartel: junto con el retorno del Intendente, viajó el mayor Carlos López, quien fue comisionado por el Gobierno para recibirse oficialmente de los terrenos del vivero de Linares y luego se dirigiera a Retiro para hacer entrega del terreno existente en ese lugar y de propiedad del Ministerio de Guerra, al Ministerio de Industria, para instalar allí el vivero. Ello permitiría disponer el levantamiento de los planos del futuro edificio castrense.
Pero la inspección del Mayor López a Retiro cambió un poco las cosas. De vuelta en Santiago, el Oficial informó que, sin lugar a dudas, el Cuartel debía construirse en Linares, como de igual forma, resultaba muy oneroso trasladar el vivero hasta Retiro, sugiriendo desistir de esa idea, pero, como el terreno adquirido por los vecinos era insuficiente, de inmediato se obtuvo la donación de tres cuadras más, con lo cual se dispuso de un predio con la extensión necesaria.
En agosto de 1911, en medio de las incansables diligencias e insistencias de los linarenses, la prensa dio cuenta que el diputado Luis Pereira Iñiguez había logrado de los poderes públicos, la pronta iniciación de los trabajos del Cuartel, en uno o dos meses más, trámites en los que fue secundado por don Luis Urzúa Vicuña.
“El quimérico proyecto – dijo la prensa – anhelado desde hacía tantos años, no podía salir de las carpetas del Ministerio; de nada valían las innumerables gestiones que se practicaban para obtener la codiciada guarnición. Pero un día, el señor Pereira acomete esta empresa difícil, secundado eficazmente por don Luis V. Urzúa Vicuña y alcanza el éxito más ruidoso en la jornada de tantos años.
(…) Pronto se iniciaran los trabajos del Cuartel Militar y sería una obra de patriotismo y de justicia que todo Linares rindiera un homenaje de gratitud a los caballeros que aún siguen trabajando en la vieja cuestión del Cuartel: nos referimos a don Luis Pereira Iñiguez y a don Luis Urzúa Vicuña”.
El 10 de octubre de 1911, se informó a través de la prensa de una carta del diputado Pereira Iñiguez, donde precisaba que el Jefe de la Tercera División del Ejército, había ordenado pedir propuestas públicas, por un monto de $ 25.000 para la construcción de los cimientos del edificio del Cuartel, las cuales se decidió abrir en Linares para hacer más expedito el trámite. Además, se informaba que ya los planos estaban confeccionados.
Las propuestas se publicaron el 28 de octubre y el 13 de noviembre de 1911 se dieron a conocer quiénes eran los participantes y los montos respectivos:
Don Manuel A. Brito, con una oferta de $ 25.000 y un plazo de cien días para concluir las obras.
Don Juan Bataglia, con un monto de $ 24.847 y un plazo de sesenta días para efectuar los trabajos.
De los señores Eduardo Cañas y Cía., por un monto de $ 24.276 y un plazo de noventa días para la ejecución.
De don Exequiel de la Torre, por un monto de $ 23.885 y un plazo de noventa días para la terminación.
Las ofertas fueron enviadas al mando de la Tercera División del Ejército, para su posterior remisión al Ministerio de Guerra.
Hechos los trámites del caso, se adjudicaron las obras de los heridos al arquitecto Carlos Castro, quien venía precedido de la experiencia de haber realizado trabajos de importancia en la capital. En diciembre estaban faenas estaban concluidas y se esperaba la llegada del contratista encargado de los cimientos, Liborio Villanueva. Se destaca que el frontis del edificio dará a la calle Yumbel.
La noticia fue una justa recompensa para los linarenses, que tantos afanes, diligencias y esfuerzos habían acometido en pos de ese objetivo. De inmediato iniciaron los preparativos para cumplir con el sagrado rito de todas las grandes obras: instalar la primera piedra.



JAIME GONZALEZ COLVILLE
Academia Chilena de la Historia
Freddy Mora | Imprimir | 315
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