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Monday 10 de August del 2026
Social 31-07-2026
Cuando la lluvia arrastra la basura: la deuda ambiental que Linares no puede seguir postergando


Los sistemas frontales que afectaron a gran parte de Chile en julio dejaron una emergencia extendida. Según el balance de Senapred del 19 de julio, cuatro personas fallecieron, 1.652 resultaron damnificadas, 1.519 debieron ser albergadas y 16.607 quedaron aisladas, además de 21 viviendas destruidas y 544 con daño mayor.
En la región del Maule, las autoridades reforzaron la coordinación con los municipios, mantuvieron activos los Cogrid y concentraron el monitoreo en rutas, cauces y servicios básicos.
La emergencia volvió a poner en evidencia algo que especialistas en gestión ambiental han señalado en distintos estudios: la lluvia no crea los problemas del territorio, los expone. Cuando existen residuos abandonados en canales, esteros y quebradas, el agua los moviliza, obstruye el escurrimiento y agrava los anegamientos.
Senapred advierte que la basura y los escombros pueden obstruir cursos de agua, y recomienda no depositar residuos en ríos, quebradas, canales ni colectores, incluso cuando están secos: un canal con basura pierde capacidad para cumplir su función, en un asunto que no es solo de aseo, sino de prevención y seguridad para las familias.
El diagnóstico no es nuevo ni local: el estudio "Radiografía de los residuos domiciliarios en Chile" (Kyklos y la Asociación Chilena de Municipalidades, 2024) advierte que el país enfrenta una crisis estructural en la gestión de sus residuos, y organizaciones académicas como el Observatorio Social de Residuos de la Universidad de Chile insisten en que sin fiscalización, educación y alternativas formales de disposición, los microbasurales seguirán creciendo, especialmente en comunas con menor cobertura de servicios.
En una provincia agrícola como Linares, la lluvia también traslada residuos hacia esteros, suelos y canales de regadío, comprometiendo tanto la seguridad hídrica como la actividad productiva de la zona. Por eso, limpiar microbasurales después de cada emergencia es indispensable, pero no basta: se requiere fiscalización activa, educación ambiental sostenida en el tiempo, fomento del reciclaje y alternativas formales para la disposición final de los residuos.
La provincia no cuenta hoy con una instalación propia para la disposición final de sus residuos y debe trasladarlos fuera del territorio, en recorridos que pueden superar los 100 kilómetros, un antecedente que ayuda a explicar por qué persisten los microbasurales y por qué buena parte de esos residuos termina en canales, esteros y quebradas.
Frente a este escenario, distintos actores del territorio coinciden en que la solución no es única, sino que exige avanzar en varios frentes a la vez: prevención, fiscalización, reciclaje, valorización de residuos y, de manera complementaria, infraestructura formal de manejo. En esa línea, hoy existen alternativas de infraestructura formal en evaluación para la provincia, que se suman -no reemplazan- a las demás tareas pendientes.
No se puede esperar que, año tras año, las lluvias vuelvan a encontrar a Linares enfrentando el mismo problema desde cero. Avanzar con planificación, con cultura ambiental y con soluciones complementarias -que combinen conciencia ciudadana, fiscalización e infraestructura- es hoy una tarea impostergable para la provincia.
En la región del Maule, las autoridades reforzaron la coordinación con los municipios, mantuvieron activos los Cogrid y concentraron el monitoreo en rutas, cauces y servicios básicos.
La emergencia volvió a poner en evidencia algo que especialistas en gestión ambiental han señalado en distintos estudios: la lluvia no crea los problemas del territorio, los expone. Cuando existen residuos abandonados en canales, esteros y quebradas, el agua los moviliza, obstruye el escurrimiento y agrava los anegamientos.
Senapred advierte que la basura y los escombros pueden obstruir cursos de agua, y recomienda no depositar residuos en ríos, quebradas, canales ni colectores, incluso cuando están secos: un canal con basura pierde capacidad para cumplir su función, en un asunto que no es solo de aseo, sino de prevención y seguridad para las familias.
El diagnóstico no es nuevo ni local: el estudio "Radiografía de los residuos domiciliarios en Chile" (Kyklos y la Asociación Chilena de Municipalidades, 2024) advierte que el país enfrenta una crisis estructural en la gestión de sus residuos, y organizaciones académicas como el Observatorio Social de Residuos de la Universidad de Chile insisten en que sin fiscalización, educación y alternativas formales de disposición, los microbasurales seguirán creciendo, especialmente en comunas con menor cobertura de servicios.
En una provincia agrícola como Linares, la lluvia también traslada residuos hacia esteros, suelos y canales de regadío, comprometiendo tanto la seguridad hídrica como la actividad productiva de la zona. Por eso, limpiar microbasurales después de cada emergencia es indispensable, pero no basta: se requiere fiscalización activa, educación ambiental sostenida en el tiempo, fomento del reciclaje y alternativas formales para la disposición final de los residuos.
La provincia no cuenta hoy con una instalación propia para la disposición final de sus residuos y debe trasladarlos fuera del territorio, en recorridos que pueden superar los 100 kilómetros, un antecedente que ayuda a explicar por qué persisten los microbasurales y por qué buena parte de esos residuos termina en canales, esteros y quebradas.
Frente a este escenario, distintos actores del territorio coinciden en que la solución no es única, sino que exige avanzar en varios frentes a la vez: prevención, fiscalización, reciclaje, valorización de residuos y, de manera complementaria, infraestructura formal de manejo. En esa línea, hoy existen alternativas de infraestructura formal en evaluación para la provincia, que se suman -no reemplazan- a las demás tareas pendientes.
No se puede esperar que, año tras año, las lluvias vuelvan a encontrar a Linares enfrentando el mismo problema desde cero. Avanzar con planificación, con cultura ambiental y con soluciones complementarias -que combinen conciencia ciudadana, fiscalización e infraestructura- es hoy una tarea impostergable para la provincia.
Freddy Mora | Imprimir | 295
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