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Tuesday 08 de September del 2026
Opinión 09-08-2026
Día del Niño: la deuda que Chile sigue teniendo con su infancia


Juan Pablo Venegas,
Gerente de Incidencia y Políticas Públicas de World Vision Chile
Cada año, el Día del Niño nos invita a celebrar la creatividad, la alegría y la capacidad de soñar de niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, esta fecha también debería incomodarnos. Porque mientras los adultos organizamos actividades, promociones y homenajes, miles de niños, niñas en Chile siguen creciendo en contextos donde ejercer plenamente sus derechos es una tarea difícil.
La pregunta que deberíamos hacernos no es cómo celebramos a la infancia, sino qué país estamos construyendo para la niñez en una sociedad donde cada vez nacen menos niños.
Chile atraviesa profundas transformaciones sociales, económicas y culturales. Sin embargo, en medio de esos cambios existe una urgencia que no puede seguir esperando: garantizar el bienestar, la protección y el desarrollo integral de la niñez.
Hoy, uno de los principales desafíos sigue siendo la pobreza infantil. No hablamos únicamente de falta de ingresos. Hablamos de niñas y niños que enfrentan menos oportunidades para aprender, jugar, desarrollarse y proyectar su futuro. Hablamos de hogares donde las carencias materiales se transforman en barreras para el ejercicio de derechos fundamentales.
A esta realidad se suma la violencia que afecta a numerosos barrios y comunidades. En demasiados sectores de nuestro país, la infancia convive con amenazas, disparos, peleas y un clima permanente de inseguridad. Cuando el miedo reemplaza la confianza, los espacios públicos dejan de ser lugares de encuentro y se convierten en territorios de riesgo. Y cuando un niño deja de jugar libremente por temor, no solo pierde una experiencia de desarrollo: pierde parte de su derecho a ser niño.
Pero también existe una violencia menos visible: la exclusión. La sensación de no ser escuchados, de que las decisiones que afectan sus vidas se toman sin considerar sus opiniones. Durante años nos hemos acostumbrado a hablar sobre la niñez, pero pocas veces hablamos con ella. En World Vision creemos que las niñas, niños y adolescentes no son únicamente sujetos de protección; son sujetos de derechos y protagonistas del cambio social. Su voz debe formar parte de las soluciones que aspiramos a construir.
La salud mental constituye otra alarma que no podemos ignorar. Las tensiones económicas, la inseguridad y la fragilidad de las redes de apoyo están impactando profundamente el bienestar emocional de niños, niñas, adolescentes y sus cuidadores. Las consecuencias de estas dificultades no desaparecen con el tiempo. Cuando no se abordan oportunamente, pueden afectar trayectorias completas de vida.
Y detrás de muchos de estos desafíos aparece una realidad persistente: familias que crían con escaso acompañamiento. La falta de redes de apoyo, tiempo y servicios adecuados aumenta el estrés parental y debilita las condiciones necesarias para una crianza protectora. No podemos exigir que las familias enfrenten solas problemas que son estructurales. Fortalecer a la niñez implica también fortalecer a quienes cuidan.
La pobreza, la violencia, la exclusión, las dificultades de salud mental y la falta de apoyos familiares rara vez ocurren por separado. Con frecuencia se concentran en los mismos hogares y territorios, multiplicando las desigualdades y limitando las oportunidades de miles de niños, niñas y adolescentes.
Por eso, este Día del Niño debe ser mucho más que una celebración simbólica. Debe transformarse en un llamado a la acción. Chile necesita políticas públicas más decididas, comunidades más protectoras e inversiones sostenidas en infancia. Necesita escuchar más a sus niños, niñas y adolescentes y menos a la lógica de la urgencia permanente que tantas veces posterga sus necesidades.
Porque la verdadera medida de nuestro desarrollo no está en los indicadores económicos ni en los rankings internacionales. Está en la capacidad de garantizar que cada niña, niño y adolescente viva protegido, sea escuchado y tenga oportunidades reales para desarrollarse plenamente. Y en esa tarea, como país, todavía tenemos una deuda pendiente.
Freddy Mora | Imprimir | 464


