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Saturday 07 de February del 2026
Opinión 30-01-2026
El verdadero escudo de la privacidad es la conciencia individual

Leandro Gómez
CEO LEG Technologies
En el Día Internacional por la Protección de Datos Personales, es fundamental reflexionar sobre quién realmente protege nuestra privacidad. El resguardo de los datos no comienza en un papel, sino en cada uno de nosotros. Antes de exigir derechos, debemos asumir responsabilidades. ¿Qué compartimos en línea, con quién y con qué propósito? Nuestros datos son más que información: representan nuestra identidad, historia e intimidad. Por ello, la protección no es solo un acto técnico, sino un acto de autocuidado y respeto hacia uno mismo.
Las leyes de protección de datos son necesarias, pero insuficientes si no van acompañadas de conciencia individual. Sin una actitud responsable, las normas pierden su fuerza y se convierten en meros papeles. En Chile, más del 50% de las empresas incumplen con la legislación vigente. Este incumplimiento revela una cultura organizacional que aún no valora la información como un derecho fundamental. No se trata solo de un error técnico, sino de una forma de desprotección ciudadana. La falta de control, formación y responsabilidad empresarial, convierten a la protección de datos en un discurso vacío.
La ley no es un mero texto técnico; es una herramienta de defensa ciudadana. Su propósito es que nadie use nuestra información sin nuestro consentimiento, sin una justificación válida y sin responsabilidad. En esencia, protege un derecho simple pero vital: decidir qué se hace con nuestra información y exigir respeto por la privacidad.
En un mundo cada vez más digital, el resguardo de datos no es solo una obligación legal, sino un deber moral. La verdadera protección comienza con la conciencia de cada uno y la exigencia de un comportamiento responsable en todos los ámbitos. Solo así podremos construir una cultura que valore y respete la privacidad como un derecho humano fundamental.
CEO LEG Technologies
En el Día Internacional por la Protección de Datos Personales, es fundamental reflexionar sobre quién realmente protege nuestra privacidad. El resguardo de los datos no comienza en un papel, sino en cada uno de nosotros. Antes de exigir derechos, debemos asumir responsabilidades. ¿Qué compartimos en línea, con quién y con qué propósito? Nuestros datos son más que información: representan nuestra identidad, historia e intimidad. Por ello, la protección no es solo un acto técnico, sino un acto de autocuidado y respeto hacia uno mismo.
Las leyes de protección de datos son necesarias, pero insuficientes si no van acompañadas de conciencia individual. Sin una actitud responsable, las normas pierden su fuerza y se convierten en meros papeles. En Chile, más del 50% de las empresas incumplen con la legislación vigente. Este incumplimiento revela una cultura organizacional que aún no valora la información como un derecho fundamental. No se trata solo de un error técnico, sino de una forma de desprotección ciudadana. La falta de control, formación y responsabilidad empresarial, convierten a la protección de datos en un discurso vacío.
La ley no es un mero texto técnico; es una herramienta de defensa ciudadana. Su propósito es que nadie use nuestra información sin nuestro consentimiento, sin una justificación válida y sin responsabilidad. En esencia, protege un derecho simple pero vital: decidir qué se hace con nuestra información y exigir respeto por la privacidad.
En un mundo cada vez más digital, el resguardo de datos no es solo una obligación legal, sino un deber moral. La verdadera protección comienza con la conciencia de cada uno y la exigencia de un comportamiento responsable en todos los ámbitos. Solo así podremos construir una cultura que valore y respete la privacidad como un derecho humano fundamental.
Freddy Mora | Imprimir | 276




