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Opinión 31-01-2026
En memoria de Luis Araya Morales Maestro artesano espuelero
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(Manuel Quevedo Méndez)

De abuelo espuelero por parte de la madre y de padre herrero de carrozas, Luis nació en la Villa de Linares el año 1938. Es el tercero de ocho hermanos, siendo el único hijo que aprendió esta profesión, heredando obligatoriamente el taller de su padre, a los 12 años, quien según relata, lo mandaba a hacer de todo. De esta forma aprendió el trabajo en la forja, que con el tiempo llegó a tomarle cariño.
Luis Araya Morales, es un espuelero de la ciudad de Linares, como el mismo señala, “el último que realiza este trabajo a la antigua”, y cultiva este método de artesanía desde que es un niño, ya que la enseñanza ha pasado de generación en generación.
Este linarense, está buscando su reemplazante en esta técnica antigua de fabricar espuelas, y encontró en su pequeño nieto, quien recibirá toda la enseñanza que necesita para seguir con este trabajo.
Según los datos oficiales inició este trabajo en el taller con 50 personas a su cargo, donde cada uno tenía una especialidad, forjándose espuelas, frenos, llantas y herraduras. Su primera distinción la obtuvo en la década del 1960 en Osorno, donde llegó a comercializar sus productos; obteniendo el 1er. lugar de la Feria de Artesanos, situación que le permitió hacerse conocido, e invitado para exponer en diferentes ferias a lo largo del país.
Realiza todo tipo de piezas de espuelas: corraleras, de rodeo, de mujer, de cordillera, cada una con diferentes formas y terminaciones, aunque hoy en día prefiere las cosas más difíciles de hacer porque le implican un desafío a sus conocimientos, especialmente cuando se trata de recuperar las espuelas antiguas. Las técnicas que utiliza son la forja junto al calado y damasquinado de algunas partes de las piezas y los materiales usados son el hierro, acero, plata, níquel o alpaca.
El año 2012, a sus 74 años, fue reconocido nacionalmente; otorgándole el galardón que señalaba ser “Premio Nacional al Maestro Artesano espuelero”; tras recibir el premio se mostró feliz. “Mi gran objetivo es poder dictar talleres y que este arte no desaparezca. Hay muchos secretos que he enseñado a mi nieto y ojalá esto no se pierda. Llevo una vida en esto y todos los días se aprende algo. No es fácil vivir, pero la espuela es mi vida. Inicialmente no me gustaba el trabajo, pero ahora me encanta”, dice, con una emoción que no puede esconder.
Don Luis es un artesano fundador de la Muestra de Artesanía de la Universidad Católica, pues participa en ella desde su 1era. versión, realizada el año 1974. Sus curtidas manos, y el profundo conocimiento con el que habla de su folclórico trabajo, corroboran lo que asegura: “soy el último espuelero a la antigua de Chile. A mí me mató la locomoción, el progreso, ya que antes la gente andaba más a caballo”.
El artesano señala que “en la espuela antigua uno forja la rodaja de riel, después todo calado a fuego, se calienta y uno perfora todos los hoyos. No como lo hacen ahora, con taladro eléctrico”.
Dice que “hay un límite de 5 años haciendo espuelas corrientes, para afirmar la mano. Más o menos a los 30 años empiezas a hacer espuelas finas, que son las que se usan en los Champions de Chile”.
Hierro, bronce y acero son los metales utilizados para fabricar espuelas, antiguamente eran de plata. De herencia española, son empleadas por el huaso, para hacer andar el caballo mediante la rotación de la rodaja en sus costillas y, por supuesto, para bailar la cueca. Según los expertos, lo importante es el sonido: tienen que tintinear.
Don Luis Araya Morales ha estado presente en todas las ediciones de la Muestra Internacional Artesanía Universidad Católica. Conversar con él es recorrer los secretos de su oficio, de sus piezas únicas y conocer la historia oral de esta instancia, con picardía y memoria.
Uno de los últimos exponentes de esta hermosa tradición campesina, relata ser maestro artesano y donde las espuelas -en distintos tamaños, materiales y diseños- se convierten en su más preciada elaboración. Toda una vida dedicada al herraje; donde el tiempo, esfuerzo y un tremendo amor por su oficio, convierten a don Luis Araya Morales en toda una leyenda viviente y patrimonio humano vivo de nuestra comuna de Linares. Luis Araya, falleció recientemente. (Fotografía: de su archivo personal).

Freddy Mora | Imprimir | 252