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Sunday 18 de January del 2026
Opinión 14-12-2025
HISTORIA DE LA CATEDRAL DE LINARES
Luis Valentín Ferrada V.
Con oportunidad de las celebraciones del primer centenario del Obispado Católico de Linares, el apreciado Presbítero Silvio Jara, en unión con el Profesor de Historia don Carlos Castro Romero, han publicado un completo e interesante estudio acerca de la hermosa Catedral de Linares, narrando los años de su principio y existencia con base a antecedentes que revelan una acuciosa investigación. Se extiende desde que su proyección fue concebida, los enormes trabajos empleados para su elevación y posterior desarrollo, explayándose hasta los días del presente.
Una obra de carácter histórico sobre el principal edificio religioso y público de Linares no había sido realizada, de modo que es especialmente encomiable por distintos motivos, y merece ser celebrada con especial entusiasmo. Una gran contribución al conocimiento y divulgación del valor de nuestro patrimonio cultural.
Gracias a este notable trabajo pueden conocerse con autenticidad la génesis de nuestra Catedral, las diferentes etapas de su construcción , las personas que en ella participaron y, por sobre todo, los motivos y fines superiores gracias a los cuales nuestra ciudad posee el edificio religioso de arquitectura más valiosa de cuantos existen en el país ( con la sola excepción de algunos de los más destacados de Santiago, que tampoco son muchos).
¿Cuántas capitales de Provincia o Región de Chile poseen un edificio religioso cuya arquitectura e importancia resalte con la importancia de la nuestra?... Las comparaciones son odiosas, pero a veces vale la pena tenerlas en cuenta (no para vanagloria ) para formar conciencia acerca del valor y responsabilidad de aquello que se ha heredado de nuestros mayores.
Cabe esperar que los ciudadanos cultos de nuestra Provincia de Linares, de modo especial nuestra juventud que aspira con anhelo alcanzar grados de cultura superiores, lean con dedicación este excelente estudio del Padre Jara y el Profesor Castro, porque en él encontraran los fundamentos que explican, con rigurosidad fidelidad, la feliz circunstancia de ser - Linares y su gente - poseedores de una joya arquitectónica de tan alta distinción.
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La obra que celebramos narra las inevitables vicisitudes y peripecias que hubieron de enfrentarse, durante cuarenta años, para dar acabado y fino remate a la Catedral durante el periodo en que fue alzada. Asimismo, cuando hubo de ser embellecida en su interior, en lo que cupo un papel protagónico a personas que nuestra memoria social debe recordar con especial gratitud.
Entre estos protagonistas principales destacan el segundo Obispo de Linares, don Juan Subercaseaux y su hermano Pedro, el célebre pintor nacional y monje benedictino. También el gran artista de origen italiano don Giulio De Girolamo – y su esposa y compañera, que no es de olvidar – a quienes se debe el diseño y confección del magnífico mosaico que corona el frente del presbiterio o santuario; el altar; el ambón (atril para las lecturas) y la sede o silla sacerdotal, que componen el centro litúrgico de la Eucaristía.
Pero a ese listado de mayor notabilidad por la naturaleza artística de sus trabajos, importantes lo fueron también los arquitectos del edificio, don Carlos Bresciani y don Jorge del Campo Rivera (este último un linarense de cepa); los albañiles, los artesanos, los jefes de obras, los benefactores, en fin, el ciento o más de personas que con su esfuerzo y dedicación dieron vida a la materialización que un día no tan lejano del primer tercio del siglo pasado pudo pensarse solo como un sueño, un ideal, quizás si una quimera de la más difícil realización.
Piénsese que en aquellos días de los años de 1930, aún no existían prácticamente ninguno de los medios de construcción o transporte que al presente conocemos. Tiempo cuando casi todo aún debía ser hecho “a mano” o, mejor dicho con un chilenismo … “ a puro ñeque”. ¿Se excavaron los heridos con grandes máquinas excavadoras? … ¡No! Solo a chuzo, picota y pala por fuertes manos obreras. ¿Se levantaron los altos muros y la torre con instrumentos de elevación y fuertes andamios de metales aliados?... ¡No! Con escaleras y andamios de maderas y clavos…¿ Se colocó el artesonado de madera labrada sobre los hombros de los muros con “plumas mecánicas”?...!No! solo a pulso, roldana y largas sogas. Y así fue todo y cada detalle.
No hay duda que el alma y motor inicial del proyecto fue el Obispo don Juan Subercaseaux, siempre acompañado por su hermano Pedro que, con certeza, hubo de ser quien puso “el buen gusto”, pues él fue un artista de la primera línea de la galería de los grandes pintores históricos chilenos.
Cuatro Obispos diferentes, ejemplos de perseverancia y continuidad admirable – una virtud tan extraña al carácter chileno – fueron encabezando las distintas etapas de avance y terminación de nuestra Catedral… durante 40 años. El primero fue don Miguel León Prado, le siguió don Juan Subercaseaux, luego don Roberto Moreira y hacia su término don Augusto Salinas.
La consagración de la Catedral se llevó a cabo el 7 de septiembre de 1963, pero solo en 1967 culminaron los trabajos interiores cuando se concluyó el gran mosaico que corona el presbiterio. Como los primeros trabajos de la obra se habían iniciado en 1935, puede decirse que la obra tomó en total cuatro décadas de desarrollo.
Cuarenta años… para levantar una Catedral Basílica es un tiempo cortísimo. Las más célebres Iglesias de Europa, que tanto se admiran, tomaron en la mayor parte de los casos entre dos y tres siglos.
Ahora mismo, la afamada Iglesia de la Sagrada Familia, de Antoni Gaudí, está cumpliendo más de 140 años de construcción. Se dice que esos trabajos barceloneses terminarán el año 2034… pero nada lo garantiza.
La Catedral de Linares posee, además de su naturaleza religiosa que por sí misma la distingue, el carácter indiscutido de una joya arquitectónica del más alto nivel. Y es que así fue soñada, principalmente por don Juan Subercaseaux y su hermano Pedro. El Obispo lo declaró desde sus inicios en una de sus primeras Cartas Pastorales : “ del mayor decoro estético, de la mayor hermosura artística”…
Corresponde destacar el cuidadoso celo que se ha empleado durante todo el Obispado de Monseñor Koljatic, para mantener la Catedral en el más perfecto estado de conservación y ornato. Todo quien la visite puede experimentar una inmensa satisfacción y alegría al observarla siempre impecable y remozada. En su costado derecho el Sagrario permanece siempre bien iluminado, diríase que arreglado no solo con esmero sino con verdadera devoción. Quienes tienen por callada costumbre ingresar a ese santuario a cualquier hora de un día cualquiera , cuando los pasos llevan presurosos y afligidos de un lado a otro, de trámite en trámite, pasar a inclinarse en el Santuario, es como encontrar una fuente de agua fresca en medio del desierto de los afanes que consumen. LVF
Freddy Mora | Imprimir | 207



