Tuesday 08 de September del 2026
El Diario del Maule Sur
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Opinión 09-08-2026
Juan Guillermo Sepúlveda Guzmán Magister obtenido en la Escuela de la Vida
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(Manuel Quevedo Méndez)

Juan Guillermo Sepúlveda Guzmán nació el 9 de agosto de 1953 en Colbún, Región del Maule. Su infancia transcurrió en el pequeño y entrañable pueblo turístico de Panimávida, lugar que marcaría para siempre su memoria, su carácter y su manera de mirar la vida.
Creció junto a su familia en las cercanías del Hotel de Panimávida, en un entorno sencillo, profundamente ligado al trabajo cotidiano. Su madre se dedicaba a entregar pensión y almuerzos, actividad que formó parte importante de la vida familiar y del ambiente en que Juan Guillermo aprendió, desde muy temprano, el valor de la responsabilidad, la constancia y el trabajo bien hecho.
Siendo aún muy joven, comenzó su vida laboral en la embotelladora de aguas Panimávida, experiencia que abrió una trayectoria marcada por el esfuerzo y la disciplina. Más tarde ingresó a trabajar directamente al Hotel de Panimávida, donde se desempeñó como ayudante de cocina y garzón. Aquellos primeros oficios, asumidos con seriedad; desde la juventud, fueron parte de una formación silenciosa pero decisiva: la del hombre que entendía que cada logro debía construirse con dedicación, orden y sacrificio.
A pesar de sus responsabilidades laborales, nunca descuidó sus estudios. Esa voluntad de superación lo acompañaría durante toda su vida. En 1974 ingresó a la Universidad Católica de Chile, sede Talca, para estudiar Educación Física, carrera que definiría su vocación profesional y buena parte de su legado. Allí comenzó a consolidar su mirada sobre la enseñanza, el deporte y la formación de los jóvenes, que más tarde transmitiría con convicción en cada establecimiento donde trabajó.
Luego, incluso antes de titularse, comenzó a ejercer en establecimientos educacionales de Linares, dando inicio a una extensa y reconocida trayectoria docente. Trabajó en instituciones como el Liceo de Niñas de Linares (Instituto Comercial), el Liceo de Hombres (Juan Ignacio Molina - Valentín Letelier), el Liceo Politécnico Ireneo Badilla Fuentes y el Instituto Linares. En cada uno de estos espacios no sólo impartió clases de Educación Física, sino que también impulsó con especial dedicación las actividades extraescolares, encontrando en el vóleibol su gran pasión.
Como entrenador, Juan Guillermo Sepúlveda Guzmán alcanzó importantes logros deportivos, obteniendo cuatro títulos nacionales en distintas categorías: tres de ellos dirigiendo equipos femeninos y uno al mando de un equipo masculino. Aquellos triunfos no solo marcaron su carrera, sino también la memoria deportiva de Linares. Diversos registros fotográficos, que él mismo catalogó con paciencia y dedicación, en álbumes cuidadosamente ordenados, dan cuenta de una época en que la ciudad recibía con entusiasmo a sus campeonas y campeones, reuniéndose en la plaza o en la estación de ferrocarriles para celebrar sus victorias.
En sus clases procuraba transmitir a sus estudiantes la importancia del conocimiento, la responsabilidad y el respeto por el cuerpo humano y por las distintas disciplinas deportivas, solicitando tareas y trabajos que muchas veces los desafiaban, incluso, más allá de la práctica física.
Sin embargo, para Juan Guillermo el deporte nunca fue únicamente competencia ni resultado. Era, ante todo, una escuela de vida. Siempre sostuvo que quienes practicaban una disciplina deportiva y destacaban en ella tenían el honor y el privilegio de representar a su colegio, pero también la gran responsabilidad de mantener sus estudios y formarse como verdaderos estudiantes-deportistas. Ese fue siempre su foco: enseñar que el talento debía ir acompañado de compromiso, disciplina, humildad y buen rendimiento académico. Esa convicción orientó su labor como profesor y entrenador, y fue una de las principales enseñanzas que procuró transmitir a generaciones de estudiantes.
En el ámbito personal, en 1985 conoció a Nancy de las Mercedes Arias Arriagada, quien sería el amor de su vida. Contrajeron matrimonio en 1987 y formaron una familia basada en el cariño, el compromiso y el acompañamiento mutuo. Nancy, dedicada al oficio de la peluquería y ampliamente reconocida en Linares por su talento, esfuerzo y cercanía con las personas, lo acompañó en cada etapa de su vida. Juntos tuvieron dos hijos, Juan Pablo y Jaime Andrés.
Juan Guillermo fue un hombre profundamente planificado, ordenado y riguroso en todo aquello que emprendía. Esa forma de ser se expresaba en sus entrenamientos, en sus clases, en su hogar y también en sus vacaciones familiares en Guanaqueros, Región de Coquimbo, lugar por el que sentía un afecto especial y que recomendaba visitar a toda persona con la que podía compartir su entusiasmo. Su disciplina era parte esencial de su manera de habitar el mundo.
Cerca del año 2003 comenzó a presentar los primeros síntomas de una enfermedad que cambiaría profundamente, y en forma inesperada, su vida. Fue diagnosticado con Esclerosis Lateral Amiotrófica, ELA, condición que progresivamente fue limitando sus actividades y lo llevó, poco a poco, a dejar las clases y los entrenamientos de vóleibol. Aun así, intentó mantenerse activo laboralmente, continuando por un tiempo con talleres de gimnasia en el Instituto Linares y, más adelante, desempeñándose en labores administrativas en la biblioteca del Liceo Politécnico Ireneo Badilla Fuentes.
Con el avance de la enfermedad, debió jubilar y quedar al cuidado cercano de su esposa y de su cuñada, quienes lo acompañaron con dedicación durante sus últimos años. Juan Guillermo Sepúlveda Guzmán falleció el 6 de agosto de 2022, en su casa, junto a su familia, rodeado del afecto y cariño que él mismo cultivó.
Su vida fue una historia de esfuerzo, disciplina y vocación. Una trayectoria sacrificada, pero también llena de logros deportivos, afectos familiares y reconocimiento de quienes fueron sus alumnos, colegas, deportistas y cercanos. Su nombre permanece vinculado al deporte escolar, al vóleibol linarense y a una forma de enseñar marcada por la exigencia, el compromiso y la convicción de que el trabajo constante podía transformar vidas.
Tu magíster, amigo Juan Guillermo, obtenido en la Escuela de la Vida, vale más que medallas y galardones obtenidos. Un recuerdo para tu persona, por ser ejemplo de vida para tantas generaciones de hombres y mujeres deportistas. (Estas líneas surgieron de conversando con Nancy, Jaime Andrés y, a la distancia, con Juan Pablo, recordando al ser humano, esposo, padre y amigo, a 4 años de su partida)

Freddy Mora | Imprimir | 355