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Wednesday 10 de June del 2026
Opinión 21-05-2026
Linares visto con otros ojos (quinta parte)

(DATA)
Somos muchos los que esperábamos en ese tiempo el paso del progreso, que aspiraba a entregar, a los futuros linarenses, una preciosa y moderna Avenida Presidente Ibáñez, (antes calle Nacimiento) con su doble calzada que desemboque en la Ruta 5 con un hermoso y bien diseñado trébol de acceso y salida, lo cual proporcione una expedita circulación y mayor progreso a esta “ciudad encantadora”, que, a pesar de los años, aún parece salpicada por el agua bendita (¿?) del Cura Somoza.
Cuenta la leyenda que este sacerdote, durante la Colonia, vestido con todos sus ropajes y paramentos. maldijo a la ciudad, asperjándola con agua bendita desde las cuatro esquinas de su plaza, augurándole años de infortunios. Esto habría ocurrido en los albores de la Independencia (*).
El motivo del enojo de este “curita”, según se cuenta, era debido a que las malas lenguas cuchicheaban que entre él y alguna jovencita habría existido enredos amorosos, lo que motivó esta situación embarazosa entre el religioso y su feligresía, lo cual sería causa de tantos sinsabores para esta ciudad que, según muchos, ha impedido a Linares, crecer y desarrollarse como tantos otros poblados de nuestra zona. Es decir, ya en Linares en esos años había gente buena para el pelambre.
La leyenda cuenta con antecedentes de mediana verosimilitud, pero existió; por tanto, lo dejo a criterio de los historiadores, y me quedo con el famoso dicho español: ¡No creo en brujos, caray… pero de haberlos…, los hay…!
Algunos historiadores de la ciudad dan veracidad a este hecho, como Manuel Quevedo..
Somos muchos los que esperábamos en ese tiempo el paso del progreso, que aspiraba a entregar, a los futuros linarenses, una preciosa y moderna Avenida Presidente Ibáñez, (antes calle Nacimiento) con su doble calzada que desemboque en la Ruta 5 con un hermoso y bien diseñado trébol de acceso y salida, lo cual proporcione una expedita circulación y mayor progreso a esta “ciudad encantadora”, que, a pesar de los años, aún parece salpicada por el agua bendita (¿?) del Cura Somoza.
Cuenta la leyenda que este sacerdote, durante la Colonia, vestido con todos sus ropajes y paramentos. maldijo a la ciudad, asperjándola con agua bendita desde las cuatro esquinas de su plaza, augurándole años de infortunios. Esto habría ocurrido en los albores de la Independencia (*).
El motivo del enojo de este “curita”, según se cuenta, era debido a que las malas lenguas cuchicheaban que entre él y alguna jovencita habría existido enredos amorosos, lo que motivó esta situación embarazosa entre el religioso y su feligresía, lo cual sería causa de tantos sinsabores para esta ciudad que, según muchos, ha impedido a Linares, crecer y desarrollarse como tantos otros poblados de nuestra zona. Es decir, ya en Linares en esos años había gente buena para el pelambre.
La leyenda cuenta con antecedentes de mediana verosimilitud, pero existió; por tanto, lo dejo a criterio de los historiadores, y me quedo con el famoso dicho español: ¡No creo en brujos, caray… pero de haberlos…, los hay…!
Algunos historiadores de la ciudad dan veracidad a este hecho, como Manuel Quevedo..
Freddy Mora | Imprimir | 223



