viernes 14 de mayo del 2021
El Diario del Maule Sur
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Opinión 28-04-2021
RUIDO AMBIENTAL Y SISTEMA INMUNE


El 28 de abril se conmemora el Día Internacional sobre la concientización del ruido, instancia que nos alerta sobre los riesgos que sus efectos pueden generar en nuestra salud, pues es considerado como un agente contaminante e invisible, producido por una mezcla confusa de sonidos, que provoca una sensación auditiva desagradable para el oído.
Diversos estudios han demostrado que la exposición prolongada a ruidos de alta intensidad puede ocasionar, además de dificultades auditivas, alteraciones conductuales tales como perturbación del sueño y el descanso, dificultades para la comunicación, irritabilidad, problemas para desarrollar la atención y concentración mental.
El ruido se mide en decibeles (dB) y el instrumento que permite cuantificar la potencia de un sonido se denomina sonómetro. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sugerido un valor de ruido de 55 dB como límite superior al aire libre y dentro de los ruidos más comunes podemos encontrar el del secador de pelo (80 dB), tráfico (85 -90 dB), discoteca (120 dB) y juguera (85 dB).
Durante la situación de pandemia por COVID-19, mediciones realizadas por la red de monitoreo ambiental del Ministerio de Medio Ambiente de nuestro país, indicaron que el ruido disminuyó un 75% durante el periodo de toque de queda y un 35% durante el día en tiempos de cuarentena.
En tanto, estudios realizados por Escuela Nacional de Sanidad en Madrid, indican que hay relación estadísticamente significativa entre los niveles de ruido ambiental y el número de casos, y las hospitalizaciones por COVID-19. La razón principal es que los sonidos fuertes son capaces de influir en el sistema inmune a través de diversos factores. Uno de ellos es la naturaleza estresante del ruido y el otro guarda relación con las alteraciones del sueño provocado por el sonido, que también influyen en el sistema inmunológico.
Por lo mismo, y sobre todo en contexto de pandemia, es fundamental crear conciencia sobre los riesgos que tiene el ruido en nuestra audición y bienestar, con el objetivo de generar resguardos como, por ejemplo, evitar someterse a contextos donde se presenten sonidos fuertes de manera prolongada, y utilizar protectores auditivos en caso de exponerse a ruidos de alta intensidad.

Finalmente, debemos recordar que la exposición prolongada a sonidos por sobre los 70 dB, puede ocasionar pérdida permanente de la audición.



Diego Cofré
Académico Escuela de Fonoaudiología
Universidad de Las Américas

Freddy Mora | Imprimir | 336